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jueves, 5 de enero de 2012

¡Te tienes que ir del salón!

Su madre estaba tumbada en la cama. Tenía mal una pierna y no se podía levantar, por lo que decidieron poner una cama en el salón de su casa para que no se perdiera las fiestas de Navidad.
De esa forma, veía películas con sus hijos, atendía visitas, tomó las 12 uvas de fin de año, y también pudo cenar con  su familia el día de Navidad.
Y llegó el día de reyes. Miguel Ángel tenía la mayor cara de preocupación que puede tener un niño de seis años; estaba meditabundo y su madre no sabía porqué.
Por fin, se sentó al lado de la cama y le dijo:

- “Mamá, creo que te tienes que ir del salón”
- Pero hijo, ya sabes que no puedo moverme.

- Ya mamá, pero tienes que irte.
- Miguel Ángel…
- ¡¡¡Mamá!!! ¡Si estás en el salón los reyes no van a entrar!

Su madre sonrió y le dijo que tenía razón; su padre le llevaría en brazos a la habitación. Además, ¿quién era ella para interferir en el camino de los Reyes?

¡¡¡FELIZ NOCHE A TODOS y Feliz Año Nuevo!!!




viernes, 22 de julio de 2011

Nubes y chubasqueros


Un padre, Ramón, y su hijo de 12 años…
-Fíjate -le decía su padre, al tiempo que señalaba algo en dirección al mar. Y el chiquillo miró a los pájaros blancos que, graznando, se elevaban por encima de las rocas, con las alas extendidas, sin apenas moverlas.
-¿Las gaviotas?
-No, pon atención.
Joan no comprendía y observó a su padre. No vio nada extraordinario y se giró interrogante hacia su padre.
-Mira las nubes -le dijo.
El niño contempló aquellos volúmenes, con aspecto de lana sin hilar, que, pese a esconder algún tono gris en sus vientres, mostraban un blanco deslumbrante.
-Fíjate bien, Joan -insistió Ramón.
-¿No ves ese caballo que levanta las patas para saltar? -Y apuntó con el dedo.
El chico miró aquellas formas de luz, buscando al animal.
-Observa -insistió el padre.
Y de pronto vio la crin, las orejas, el hocico y la boca entreabierta-de un fantástico ser hecho de nubes, que alzaba sus patas. Se-movía lentamente, tensados los músculos.
-¡Lo veo! -gritó Joan, a la vez que señalaba-. ¡Es cierto, es un caballo!

-¿Y un gran pez a su lado? -inquirió el hombre.
-¡Sí que lo veo! -repuso. Se mantuvo silencioso unos momentos-contemplando aquel escenario increíble para exclamar después: -¡Y más allá un gigante, y allí un perro!

Ramón Serra miró a su hijo sonriente, era un niño de doce años…
Ambos son los protagonistas del libro que ahora mismo ocupa mi mesita de noche, y un espacio en mi bolso. Se llama: "Prométeme que serás libre " de Jorge Molist.

Mi sobrina Fátima…
Hace una semana, mi sobrina y yo estábamos jugando en la casa de mis padres y después de que ella me peinara durante una casi una hora, decidió que quería que me inventara un cuento. En medio de mi narración, nos encontrábamos subiendo una montaña y le dije:
- Corre, te tienes que resguardar.
- ¿Por qué?
- Porqué está lloviendo
Mi sobrina alza sus manos sobre su cabeza y se protege.
-Fati, así sólo te proteges un poco, y hay tormenta; está lloviendo muchísimo y te vas  a poner mala.
De repente, sale corriendo y tarda casi cinco minutos en volver. Me da en la mano y me dice:
- Ya está.
- ¿El qué, mi vida?
- Me he puesto un chubasquero, ¿seguimos subiendo?

Y si, seguí subiendo porque la imaginación de los niños no tiene fronteras, y porque es tan importante que los padres la fomenten como que los niños la desarrollen.

¡¡¡BUEN FIN DE SEMANA!!!