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sábado, 11 de febrero de 2012

"Chico y Rita", nominada a los premios Oscar por mejor película de animación

Crítica: Estuve en Cuba hace dos años y, hace uno, me regalaron el libro Chico y Rita precisamente por eso, porque la persona que lo hizo sabía muy bien que el viaje que hice a la isla caribeña ha sido uno de los mejores de mi vida.
También es cierto que en ese tiempo, ahora hace ya un año, empecé a aficionarme por los libros con ilustraciones, como el increíble Maus.
Los personajes parece que cobran vida y salen de las páginas; parece que te envuelven y te atrapan. Además, Chico y Rita son una de esas parejas que, igual que ocurre en la vida real, enganchan. Y ya no sólo por los personajes, sino por la excelencia del dibujo y el gusto por el detalle, que hacen que al leer el libro sientas que estás en el Malecón de La Habana.
Después, salió la película y, aunque nunca será como la primera vez que leí el libro, es también fascinante.
Te embaucará, y la música de Bebo Valdés hará el resto.
Una historia de amor imposible, que transcurre a lo largo de varias décadas; dos carreras profesionales que les marcarán el curso de sus vidas, y el ir y venir de los protagonistas entre dos países siempre enfrentados.


Amanecer en Cuba...

Resumen:

En la Cuba de finales de los años cuarenta, Chico y Rita inician una romántica apasionada historia de amor. Chico es un joven pianista y Rita sueña con ser una gran cantante. Desde que se conocen, la vida les juntará y separará en dos escenarios diferentes: Cuba y Estados Unidos.

La cinta, dirigida por Fernando Trueba y Javier Mariscal, recibió el Goya en 2011 y no deja de recibir increíbles críticas de todo el mundo.


Año: 2010
Puntuación: 9

martes, 20 de diciembre de 2011

"El prisionero del cielo" o "El Conde de Montecristo"

Resumen: 
Barcelona, 1957. Daniel Sempere y su amigo Fermín, los héroes de La Sombra del Viento, regresan de nuevo a la aventura para afrontar el mayor desafío de sus vidas. Justo cuando todo empezaba a sonreírles, un inquietante personaje visita la librería de Sempere y amenaza con desvelar un terrible secreto que lleva enterrado dos décadas en la oscura memoria de la ciudad. 

Crítica: 
A medio camino. Así me ha dejado el Prisionero del Cielo, el tercer libro de la saga de Carlos Ruiz Zafón.
Pero es imposible hacer una crítica del Prisionero del Cielo sin hablar de los dos libros que el han precedido: La Sombra del Viento y El juego del Ángel.
Con los dos primeros recuerdo leer sus páginas sintiendo miedo y frío; recuerdo correr por las calles oscuras de Barcelona y también poder describir después cada una de las cosas que se mostraban en el libro. Ahora no me ocurre.
No niego que he “devorado” el libro, porque sigue existiendo una trama interesante que engancha, pero que quizá sea más floja que la anterior y por eso deje las puertas abiertas a un cuarto libro.
Sin ninguna duda, lo que más me ha gustado es el protagonismo que adquiere Edmond Dantes, e incluso el castillo de If. 
No sé si serán sólo invenciones mías, pero parece que Carlos Ruiz Zafón ha basado parte de la trama de este libro en la vida; la real y la que no lo es tanto, del Conde de Montecristo.


Año: 2011
Puntuación: 7

viernes, 18 de noviembre de 2011

El cementerio de los libros olvidados

Sé perfectamente cómo es el Cementerio de los Libros Olvidados. He pasado allí muchas horas; también he paseado por las calles de una Barcelona bohemia y gris, y he corrido de la mano de Daniel, su protagonista.
Por eso, ahora que todo el mundo habla de lo espectacular que debió ser la presentación del nuevo libro del escritor, Carlos Ruiz Zafón, “El prisionero del cielo”, tercera entrega de la saga, sólo estoy deseando comprarlo. 
Si hay una cosa destacable de los libros, es que te permiten soñar: estar donde nunca has estado, ser alguien quien que no serás nunca, y vivir una vida que no es la tuya; pero que te atrapa, te fascina, y te envuelve como la niebla que cubría Barcelona...


"Hasta ahora no sabíamos muy bien de qué iba la partida, pero ahora las piezas ya empiezan a encajar. Ahora entendemos qué estaba ocurriendo y se empieza a hacer más visible el diseño de toda la historia", subrayó durante la presentación del libro el escritor barcelonés, instalado sobre una tarima que reproducía, entre volúmenes polvorientos y estanterías en posiciones imposibles, Carlos Ruiz Zafón.

martes, 18 de octubre de 2011

¿Mil años de diferencia?

Por un lado…
Debe existir una nueva moda en Arabia Saudi. Según cuentan,  están abriendo centros de estética para niñas menores de 8 años. Les enseñan a maquillarse, a pintarse las uñas, y a vestir para resaltar su figura… Todo con la intención de que aprendan a arreglarse para estar guapas y encuentren un marido. Es su función.
Mi sobrina mayor tiene esa edad y soy feliz comprándole cromos de Hello Kitty.

Por otro…
Me estoy leyendo un libro que me está fascinando. Se llama En el país de la nube blanca, de Sarah Lark. La historia empieza narrándose en 1852, en Londres. Dos mujeres empiezan una travesía que les llevará a conocer a sus futuros esposos. A una de ellas, la han prometido porque su padre la apostó jugando al Blackjack. Otra, cansada de mantener las juergas de sus hermanos, decide contestar a la solicitud de matrimonio de un hombre que no conoce y emprender así su propia aventura.


Si lees las dos historias, nunca dirías que hay más de mil años de diferencia. Nunca dirías que el mundo está evolucionando.

Sólo espero que cambie.




viernes, 22 de julio de 2011

Nubes y chubasqueros


Un padre, Ramón, y su hijo de 12 años…
-Fíjate -le decía su padre, al tiempo que señalaba algo en dirección al mar. Y el chiquillo miró a los pájaros blancos que, graznando, se elevaban por encima de las rocas, con las alas extendidas, sin apenas moverlas.
-¿Las gaviotas?
-No, pon atención.
Joan no comprendía y observó a su padre. No vio nada extraordinario y se giró interrogante hacia su padre.
-Mira las nubes -le dijo.
El niño contempló aquellos volúmenes, con aspecto de lana sin hilar, que, pese a esconder algún tono gris en sus vientres, mostraban un blanco deslumbrante.
-Fíjate bien, Joan -insistió Ramón.
-¿No ves ese caballo que levanta las patas para saltar? -Y apuntó con el dedo.
El chico miró aquellas formas de luz, buscando al animal.
-Observa -insistió el padre.
Y de pronto vio la crin, las orejas, el hocico y la boca entreabierta-de un fantástico ser hecho de nubes, que alzaba sus patas. Se-movía lentamente, tensados los músculos.
-¡Lo veo! -gritó Joan, a la vez que señalaba-. ¡Es cierto, es un caballo!

-¿Y un gran pez a su lado? -inquirió el hombre.
-¡Sí que lo veo! -repuso. Se mantuvo silencioso unos momentos-contemplando aquel escenario increíble para exclamar después: -¡Y más allá un gigante, y allí un perro!

Ramón Serra miró a su hijo sonriente, era un niño de doce años…
Ambos son los protagonistas del libro que ahora mismo ocupa mi mesita de noche, y un espacio en mi bolso. Se llama: "Prométeme que serás libre " de Jorge Molist.

Mi sobrina Fátima…
Hace una semana, mi sobrina y yo estábamos jugando en la casa de mis padres y después de que ella me peinara durante una casi una hora, decidió que quería que me inventara un cuento. En medio de mi narración, nos encontrábamos subiendo una montaña y le dije:
- Corre, te tienes que resguardar.
- ¿Por qué?
- Porqué está lloviendo
Mi sobrina alza sus manos sobre su cabeza y se protege.
-Fati, así sólo te proteges un poco, y hay tormenta; está lloviendo muchísimo y te vas  a poner mala.
De repente, sale corriendo y tarda casi cinco minutos en volver. Me da en la mano y me dice:
- Ya está.
- ¿El qué, mi vida?
- Me he puesto un chubasquero, ¿seguimos subiendo?

Y si, seguí subiendo porque la imaginación de los niños no tiene fronteras, y porque es tan importante que los padres la fomenten como que los niños la desarrollen.

¡¡¡BUEN FIN DE SEMANA!!!

jueves, 21 de julio de 2011

Quizá hayan paseado por la Granja de los Tordos...

Llega el verano, y recuerdo los nervios que se me agolpaban en el estómago cuando era pequeña y preparábamos la maleta para irnos de vacaciones. Era el momento de estar todos juntos, y con una única preocupación: pasarlo bien y descansar.
Una vez que habías terminado tu maleta, tenías que cooperar en preparar otra que, quizá, era la más importante o, al menos, la que más me gustaba: la de los libros.
En la cama, en el jardín o en la playa… daba igual donde estuviera, pero siempre lo hacía con un libro. Y es que, durante las vacaciones de verano no sólo he ido a las Rías Baixas, sino que también he paseado por la Granja de los Tordos y vivido miles de aventuras en la isla de Kirrin.

Siempre me animaron a leer, y mucho; en casa y en el colegio. Especialmente recuerdo a una profesora a la que una compañera de clase le preguntó, ¿pero que libros leemos? Y ella contestó, “No importa los gustos o aficiones que tengas a la hora de leer, lo importante es que lo hagas. No dejes nunca de hacerlo”.


Si, es importante leer; pero es igual de fundamental ser un buen lector. Ahí radica, como diría C. S. Lewis, crítico literario y reconocido académico, la diferencia esencial entre un buen lector y un mal lector. Un mal lector es aquel que consume los libros. Un consumista que traga la literatura como podría tragar cualquier cosa. La disfruta, la trasiega con rapidez, con voracidad incluso, en un afán desmedido por llegar al final, por saber cómo termina. Y luego olvida el libro. El buen lector disfruta la lectura aún más que el anterior, pero sin consumirla, sin intentar convertirla en un objeto de deleite, sino incluso lo contrario: el buen lector quiere que la obra le posea a él, le sorprenda, le maraville, le permita entenderla desde dentro. Por eso, el libro deja en él un poso, y siente la necesidad de pararse a pensar sobre lo leído: ¿Qué me está diciendo? ¿Por qué me inquieta? ¿En qué me reconozco al leer esta novela o esta poesía? ¿Por qué me gusta, en definitiva?

Como dice Paco Sánchez, columnista de la Voz de Galicia y antiguo profesor de la Facultad de Periodismo de la Universidad de Navara, entre otras muchas cosas, la lectura aúna en sí cuatro cualidades fundamentales: enseña a mirar como miran los que saben mirar, enseña a escuchar como escucharon los mejores hombres y mujeres de la historia, enseña a pensar como ellos pensaron y enseña a expresar lo que ellos vieron, escucharon y pensaron.

Cuando uno se va de vacaciones y piensa en hacer la maleta, no sólo debería pensar en la ropa que va a ponerse o la crema que va a echarse después de un caluroso y fascinante día de playa, si no que también debería de plantearse que el verano es tiempo de desconectar, y un libro es una de las mejores formas de hacerlo.
Hay personas que no han podido viajar todo lo que hubieran querido, pero si les preguntas porqué quieren ir a Inglaterra, te sorprenderán al darte mucha más información que cualquier persona que haya ido… y, ¿por qué? Quizá porque simplemente hayan paseado por la Granja de los Tordos...